Tipos de inversiones financieras en Uruguay: guía

Los tipos de inversiones financieras en Uruguay se pueden ordenar como lo hace el Banco Central: renta fija (depósitos a plazo, letras, notas, bonos y obligaciones negociables), renta variable (acciones y certificados de participación en fideicomisos) y fondos de inversión, que según su cartera caen en uno u otro grupo. La elección entre unos y otros depende menos de la rentabilidad prometida que de tres decisiones previas: en qué moneda vas a gastar ese dinero, cuándo lo vas a necesitar y cuánto riesgo estás dispuesto a asumir.

Si querés contrastar con otra clasificación, hay un documento de un contador dedicado a las inversiones financieras más comunes. Acá vamos a lo que cambia la decisión en la práctica: moneda, impuestos y protección.

¿Cuáles son los tipos de inversiones financieras en Uruguay?

Los que tiene a mano un ahorrista particular son estos:

  • Depósitos a plazo fijo en bancos de plaza, en pesos, unidades indexadas o dólares.
  • Letras de Regulación Monetaria, que emite el Banco Central para regular la liquidez del sistema financiero.
  • Bonos y notas del Tesoro, deuda del Estado de mediano y largo plazo con emisiones en distintas monedas.
  • Obligaciones negociables, que son deuda emitida por empresas privadas.
  • Acciones, que hacen al inversor dueño de una parte de la empresa.
  • Fondos de inversión y fideicomisos financieros, administrados por entidades que autoriza y registra el Banco Central.

Los primeros cuatro pagan un rendimiento pactado; las acciones dependen de los resultados de la empresa y del precio de mercado. Para comprar bonos, acciones u obligaciones negociables hace falta un intermediario, porque las personas no pueden operar directamente en las bolsas: un corredor de bolsa o un banco.

¿Pesos, unidades indexadas o dólares?

La moneda es la primera decisión. Un depósito en pesos nominales paga una tasa fija, pero la inflación se come parte de ella. La unidad indexada se ajusta por el índice de precios al consumo, así que protege el poder de compra en pesos. Quien ahorra para pagar una matrícula en pesos dentro de dos años suele quedar mejor cubierto en UI que en dólares.

El dólar tiene sentido cuando el gasto futuro también es en dólares, por ejemplo la compra de una vivienda. Invertir en una moneda distinta a la del gasto suma un riesgo cambiario que muchas veces no se mide.

¿Cómo tributan los rendimientos?

Los intereses de depósitos pagan IRPF con tasas que dependen de la moneda y del plazo. En pesos con tasa fija, la tasa es de 5,5% a un año o menos, 2,5% entre uno y tres años y 0,5% a más de tres. En moneda nacional con cláusula de reajuste, como la UI, las tasas son 10%, 7% y 5% para los mismos tramos. En dólares, 12% hasta tres años y 7% a más de tres.

Los intereses de los títulos de deuda pública están exonerados de IRPF, igual que los dividendos de empresas contribuyentes de IRAE cuyas acciones cotizan en una bolsa habilitada en el país. Por eso dos instrumentos con la misma tasa pueden dejar resultados netos distintos.

¿Qué protección tiene cada instrumento?

Los depósitos en bancos y cooperativas de intermediación financiera tienen la garantía de la COPAB, la Corporación de Protección del Ahorro Bancario, con un tope de 250.000 UI para los depósitos en moneda nacional y USD 10.000 para los de moneda extranjera, por persona y por institución.

Esa garantía es para depósitos. Un bono depende de la solvencia de quien lo emite, una acción del desempeño de la empresa y un fondo de la cartera que arma su administrador. Al ofrecerte un título, el intermediario tiene que entregarte el prospecto de emisión y la calificación de riesgo si la hay, y antes de comprar conviene confirmar que esté registrado ante el Banco Central.

¿Por dónde conviene empezar?

Por el plazo. El dinero que puede hacer falta en pocos meses va mejor en instrumentos cortos y líquidos. El que puede quedar inmovilizado varios años admite bonos, fondos o una parte en acciones.

Un esquema sencillo para arrancar es separar un fondo de reserva en la moneda de los gastos diarios y recién después mirar alternativas de más plazo. Una regla útil: no comprar nada que no sepas explicarle a otra persona en dos frases, con su plazo, su moneda y su riesgo.