Las empresas necesitan de asesoría preventiva para cuidar su prestigio corporativo. El sistema de control interno de cumplimiento normativo (compliance) facilita procesos esenciales para que las firmas cumplan con los marcos legales y den consecución a la observancia de sus normas, con el fin de prevenir riesgos jurídicos que pueden afectar gravemente al prestigio empresarial.
En ese sentido, las empresas deben adaptarse a los cambios en las leyes, regulaciones sociales y empresariales para actuar legalmente en los niveles jurídicos que les competen. Asimismo, deben mantener su organización mediante el cumplimiento de deberes, la supervisión y el control, procurando cumplir estrictamente con sus valores ético-sociales para cuidar su eficiencia, legitimidad y prestigio.
Bases del sistema Compliance
El sistema de gestión de riesgo compliance es un escudo de control preventivo que cuenta con bases sólidas que facilitan el cumplimiento legal. Estas bases procuran la eficiencia y evitan la afectación de terceros, lo que ayuda a resguardar la observancia legal, a conservar el prestigio ante los clientes finales y a valorar el cumplimiento de la ley y la alta calidad de los procesos.
- Prevención: Contempla la identificación y evaluación de posibles riesgos jurídicos mediante el diseño de políticas específicas para el control, tales como la formación continua y la promoción de una cultura corporativa de cumplimiento.
- Detección: Es la base que cimenta los canales de denuncia, por medio de auditorías internas y mecanismos de alerta temprana. De la misma manera, es una fase que debe asegurar el monitoreo constante con diferentes procedimientos internos.
- Reacción: Corresponde a la capacidad de reacción ante ciertos incidentes, la cual se refuerza en investigaciones internas, sanciones a los comportamientos contrarios a las normativas y acciones concretas para corregir las deficiencias del sistema.
Tipos de responsabilidades de compliance
El sistema compliance debe atravesar toda la estructura organizacional para un mejor control ético-legal y el cumplimiento normativo. Su objetivo es prevenir sucesos ilícitos y actuar de manera íntegra y responsable, así como evitar reclamaciones y sanciones. Procura una cultura ética y contempla varios tipos de responsabilidades por su carácter multidimensional.
Su puesta en marcha exige buenas acciones corporativas y prevé tanto la responsabilidad penal a persona jurídica como la responsabilidad individual del personal que no reporta una irregularidad, ya que se adapta a entornos organizacionales regulados, vigilados y exigentes.
Responsabilidad de personas jurídicas
Es un tipo de responsabilidad que suele recaer en entornos colectivos, con estructuras jerárquicas y varios niveles de delegación de las responsabilidades relacionadas con el derecho penal y empresarial.
La mayoría de los marcos jurídicos prevén la opción de que en una empresa se sancione con multas, disolución, suspensión de actividades, entre otras medidas penales, por incumplimiento de obligaciones legales y deberes de prevención de ilícitos.
En ese orden, el programa Compliance ayuda a lograr la eficacia al actuar en el plano administrativo para proteger datos personales, prevenir lavado de dinero, cumplir con normativas internas y otros reglamentos como la protección de la salud pública y del medioambiente, entre muchas otras regulaciones.
Su operatividad puede evitar responsabilidad penal en empresas y organizaciones, ya que evita sanciones administrativas por incumplimiento, que pueden ir desde multas hasta revocaciones de licencias o inhabilitaciones corporativas.
Responsabilidad personal penal o civil
Se relaciona con el incumplimiento de deberes funcionales dentro de la empresa. El personal que vigila, controla y debe establecer medidas de prevención asume riesgos legales y éticos en caso de omisión, negligencia o desinterés ante alertas o señales de riesgos éticos o legales.
La inobservancia de los deberes funcionales puede generar responsabilidad personal penal o civil, dado el principio “culpa in vigilando” o “culpa in eligendo”, que recae en quien no controla a sus subordinados o ha delegado funciones en personas no aptas, desde el punto de vista ético y/o de competencia.
Contar con una asesoría legal preventiva es fundamental para mitigar estos riesgos personales y corporativos.





